El paradigma de la ciudad como un simple escenario de la vida ha perdido fuerza y debe ser reemplazado por un nuevo concepto de hábitat urbano. Bajo esta visión la sociedad juega un papel totalmente activo en la conformación de su entorno. A través de la historia la conformación de nuestras ciudades ha estado sujeta a presiones y fuerzas de diversas índoles legándonos un entorno deshumanizado que atenta contra necesidades básicas del hombre. Resulta entonces indispensable generar esquemas de desarrollo que nos provean un espacio sano, armónico, participativo, justo y responsable en su relación con el ambiente.

El sentido de Hábitat Urbano se refiere tanto a rescatar características esenciales de las ciudades humanistas como a proponer nuevas dinámicas sustentables. Los modelos que se creen a partir de estas dinámicas deben considerar una auténtica conciliación entre sistemas políticos y comerciales pero apoyados en un bienestar integral del habitante.

A estos modelos deben incentivar en todo momento la creación de espacios adecuados para el desarrollo social. Esto involucra desde nuevas concepciones de territorialidad que fomenten una convivencia social hasta urbanizaciones a gran escala que sean congruentes con el ambiente, pasando por estrategias que hagan eficiente la movilidad urbana.